Sensibilidad vs. cursilería

Odio las típicas fotografías de niños cursis. Las odio porque son demasiado predecibles. No digo que las fotografías infantiles no deban mostrar la inocencia, la delicadeza, la alegría que transmiten nuestras personitas preferidas. Pero no es necesario rozar la ridiculez vistiéndolos de ciertas maneras o haciéndoles hacer cosas poco naturales.
Es difícil por lo tanto encontrar la manera de mostrar una cierta sensibilidad sin caer en cursilerías.

Pues bien, navegando por internet (gracias Señor Google por contestar todas mis preguntas…) encontré una fotografías que me han robado el corazón. Se trata del trabajo de Chaunté Vaugh, una fotógrafa neoyorquina. No la conocía pero me ha dejado impresionada como utiliza unas simples flores y consigue retratar a una preciosa niña, Kayla, con un gusto exquisito. Sus composiciones son equilibradas y, a la vez, sorprendentes. El uso del color es increíble (ni demasiado saturado ni demasiado apagado). Y el resultado es impresionante.


Os recomiendo visitar su blog.

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